Orígen de La Bachata

Orígen De La Bachata


En sus orígenes más remotos conocidos, a comienzos de los años 20 del siglo XX, el término bachata designaba en Cuba un tipo de reunión social, emparentada con la jarana de la época, definido por la presencia de varios géneros de música y baile populares. Etimológicamente, la palabra bachata es de origen africano y designa la juerga, el jolgorio y la parranda, según Fernando Ortiz Fernández. La bachata constituía una forma de recreación popular: una fiesta que se realizaba en cualquier patio, bajo la sombra de un árbol callejero, o en una esquina cualquiera, y cuyo antecedente africano es evidente, mientras que el antecedente español podemos establecer que fue el fandango, del cual refiere Marcio Veloz Maggiolo que: “Casi todos los cronistas que tocan este tema lo refieren a una festividad abierta y no a una música“.
Las dos menciones más antiguas acerca de la bachata que hemos encontrado en documentos datan de 1922 y 1927. La primera la contiene un informe que se refiere al hombre común del poblado de Sabaneta, en la Línea Noroeste, y dice que este encuentra en el pueblo “todo lo que puede halagar sus vicios y apetitos mal contenidos: peleas de gallos, golosinas y ron; pero lo que más le encanta y atrae es la fiesta (si es de acordeón) o la bachata si es de guitarras y cantos o boleros. Allí se está largas horas, entre trago y trago, sin que le preocupe para nada la heterogeneidad social de conjunto, ni el hálito asfixiante con que el polvo y el sudor enrarecen el ambiente, ni la forma incivil con que se arrebatan unos a otros las bailadoras, hasta que muy entrada la noche vuelve achispado al hogar”.

El llamado bolero rítmico latinoamericano de los años 30 a 50 penetró en el gusto de los dominicanos. Estos boleros se mezclaron con otras expresiones latinoamericanas que fueron muy populares en los años 50 en Dominicana como el corrido mexicano, el huapango, el bolero cubano, el pasillo, entre otros. También el estilo de autores y cantantes como Julio Jaramillo y Olimpo Cárdenas, de Ecuador; Paquitín Soto, Odilio González (El Jibarito de Lares), el Gallito de Manatí, José Antonio Salamán, Felipe Rodríguez y Daniel Santos (de Puerto Rico); Rolando Laserie, Bienvenido Granda, Orlando Contreras, Celio González, Orlando Vallejo y Antonio Machín de (Cuba); Guty Cárdenas, Luis y Tony Aguilar, y Cuco Sánchez (de México); y Felipe Pirela (de Venezuela) inspiraron a músicos populares como José Manuel Calderón (músico), Tommy Figueroa, Inocencio Cruz, y Rafael Encarnación, para articular una expresión propia de la República Dominicana a partir los años 1960.

La bachata nace el 30 de mayo de 1962 en la voz de José Manuel Calderón con los temas Borracho de Amor y Condena (que será de mí), esta última de Bienvenido Fabián, acompañado del trío Los Juveniles en los estudios de Radio Televisión Dominicana.


En esta época, Encarnación cautivó a los amantes de este ritmo, pero su carrera en el medio artístico duró menos de un año al quedar truncada por su fallecimiento en un accidente de tránsito. Rafael Encarnación debutó en octubre de 1963 y murió trágicamente en marzo de 1964.

En 1964, Luis Segura grabó Cariñito de mi vida, su primer sencillo. Ese mismo año nació Radio Guarachita, propiedad de Radhamés Aracena. La guarachita, originalmente una tienda de discos ubicada en la calle El Conde, tuvo una participación fundamental en la difusión radiofónica del género, aparte de ser la empresa que realizaba las grabaciones de los artistas representantes de la bachata.

 

 

 

Radio Guarachita

Así surgieron voces como las de Mélida Rodríguez “La Sufrida” y Leonardo Paniagua, los cuales constituyen parte de una expresión que tuvo auge en los años 70 y 80, cuando esta tendencia declinó a favor de las expresiones un poco más “refinadas” de la bachata.
Luis Segura “El Añoñaíto” fue una figura importante en esa epoca. Su canción Pena, grabada en 1982, abrió otra página en la historia de este ritmo al generar tal popularidad que comenzó a despojar a esta expresión musical del rechazo que generaba en sectores “no populares”.
A la popularidad de la bachata en esos años contribuyó también Leonardo Paniagua, con sus recreaciones de canciones populares como Chiquitita, del grupo ABBA y Amada Amante (original de Roberto Carlos).

La vertiente rosa y el tecnoamargue.

 

La vertiente rosa fue representada mayormente por los cantautores Víctor Víctor y Juan Luis Guerra y vino a ser una resultante de la hibridación de la bachata con la balada romántica.

Por otro lado, el tecnoamargue, amén de la instrumentación electrónica, también trajo consigo fusiones con otras expresiones modernas de la música. Los máximos exponentes de este subgénero fueron Sonia Silvestre como intérprete y Luis Días como compositor y creador de fusiones con rock, jazz y otros ritmos dominicanos y caribeños. También hay que señalar que la poética de Días era diametralmente distinta de la de Víctor y Guerra. Si estos se caracterizaban con el romanticismo, Luis colindaba en sus textos con el expresionismo abstracto.

 Desaparece  Guarachita

Desaparece por completo la empresa La Guarachita y su emisora. Aparece la figura del empresario y el promotor artístico internacional, y los artistas de la bachata se convierten en fenómenos de popularidad. Voces como Teodoro Reyes, Elvis Martinez, Joe Veras, Chicho Severino, Luis Vargas, Antony Santos, Frank Reyes, Yóskar Sarante, Luis Miguel del Amargue, Raulín Rodríguez, Zacarías Ferreira, Anthony Romeo Santos, Prince Royce entre otros, forman la legión del género. Aparecen dúos como Monchy y Alexandra y Xtreme a la par de grupos como Grupo Aventura, que son parte de la nueva generación de artistas, algunos de ellos, incluso, no-nacidos en República Dominicana.
Tras la fuerte acogida que ha tenido este ritmo, muchos jóvenes se han empeñado en darle continuidad a la obra que iniciaran Juan Luis Guerra y Víctor Víctor a principios de la década de los 90.